domingo, mayo 28, 2006
ENFERMEDAD
Postrado en el vestíbulo de un bar melancólico, circunscrito de recuerdos y sollozos, maldecía mi existir y mi andar.
Empero, mi madre desde los confines, acobijaba en su seno cada pena,… mi dolor.
Ya pedí dos Nerudas, mas aún persigo las odas y hadas que de él se formaron, palabras tenues que son inmunes a mi pesar.
Ya bebí también tres clásicos, mas entre Góngora tinto, Cervantes blanco y un Tolkien seco ya olvidado, la ofuscación todavía converge en mi pensar, pues la embriaguez de alma aún no se apodera de mí.
Descanso un poco, saboreo lo absorbido, miro hacia el cielo y maldigo a Dios. Un trago amargo recorre mis vísceras, al evocar palabras que despiertan el odio del señor.
Después del receso, concentro mis penas, motivo perfecto para esta velada de amor.
Sorbos van y vienen. Sabores insípidos agitan mis ansias, despiertan efímeramente el cavilar.
Nada ni nadie logra aún calmar estas ganas de evitarlo todo, de triturar el aire, cogerlo, retorcer mecánicamente su esencia, su motivo, su existir…
Ya pasaron cuatro, cinco,… mil Echeniques y su verbo jocoso no logra despertar a mi lúgubre ser que adormita en lo absurdo.
Me tomaré sólo un Vallejo más, tal vez su tristeza adormezca mi pensar…


El sol se asoma desde mi poniente, semilla perfecta de inspiración. Azul naciste y así morirás. Brillarás en mi cielo anhelado… el sueño ideal
 
Posteado por Taek a las 4:29 a. m. | Link |


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