Me volví contra cuerdas abandonándolo todo
Y subí a un corcel de fuego premeditando lo absurdo
En un éxodo difuso quizás sin regreso
Quizás sin salida
Yacen atrás decibeles extraños q expropian mis ganas
Que atraviesan lacerantes los días florecer
Los días de vivir
Los días de morir
Como aconteciendo a propósito
La segunda venida del cielo
Parcamente desorbité mis manos
Preguntándole al odio dónde está el amor
Me volví contra cuerdas para intentar responder
Me volví contra el odio para encontrar el por qué
Son los cauces de los ríos los que recogieron mis lágrimas
Aquellos que van apilando con gran penuria los deseos contenidos
Son testigos además la montaña andina
El cielo americano
Y los caminos extraños
Aquellos caminos con rumbo hacia los recuerdos
La travesía fue larga y lo perenne no se hacía presente
A pesar de los gritos en lenguaje mutismo
Con desesperación, pasión y ansias
El ande se apoderó del día
Y el día se apoderó de mí
Ande-día-vida/mi vida
Círculo empotrado en días de juventud
Que afloran recuerdos diáfanos
Sencillos
Puros
Me volví contra cuerdas para llorar mi dicha
Por ser disímil en tu regazo
Me volví contra tu aroma
Tus prados y tu gente
Maldiciendo mi bendita suerte de no poseerte
De no sentirte
De no quererte
Porque al tenerte como no te tengo
O al sentirte y quererte como no lo hago
Me perdería en lo absurdo
Y no disfrutaría de tu compañía
De tu aroma
De tus prados y de tu gente
En mis andadas sobre tu lecho
Acorazaste cúbicamente un deseo en vida
Para vender por segunda vez mi alma
Para narrar mi exilio ante mi sueño azul
Ante mi ser ideal
Abandoné la armadura
Las espadas y los escudos carcomidos
Me desnudé en alma y mente ante tus ojos
Ante tus labios y tu cuerpo
Deshojé ansiosamente mis deseos
E intenté cubrir tu rostro con mi aroma
Necesitaba un instante de tu vida
Para transformar mi mundo destruido
Tus ojos me repitieron no te vayas nuevamente
Con palabras que sólo nadie puede comprender
Buscaste refugio en mi lienzo y encontraste monocromía
Buscaste descanso en mi lecho y encontraste agitación
Mis palabras fueron muertas por una decena de caricias
Mis labios se apagaron al compás de tu risa y tu mirar
Me volví contra cuerdas para desear un instante de ti y en ti
Me volví contra tus suspiros que despertaron fluctuaciones en mi ser
Al subyugar la luna sobre lo que existe
Las ánimas volvían a las calles
Y los vivos parpadeaban las esquinas
En busca de un pecado
O un simple por qué
Medité el recuerdo de la luna y retomé el corcel de fuego
Resquebrajando allá en la cima
Los deseos estampados
Por un errante y su sueño intermitente
Se marcaron en el cielo los suspiros anhelados
Susurraron las estrellas efímeramente nuestras almas
Las palabras no bastaban
Nuestros ecos no dormían
Ni perecían
Y me volví contra cuerdas para maldecir lo imperenne
Me volví contra mi propia vida
Para dar gracias al destino
Por brindarme un momento de todo y nada
Y por necesitar de ti y nadie a la vez
Quizás deambule por la vida buscando un poco de felicidad
Me alimentaré de pan para calmar el hambre cotidiano
Me alimentaré de ti para calmar el hambre de vivir
Y sosegar mis deseos de no poder estas un instante junto a ti
Y subí a un corcel de fuego premeditando lo absurdo
En un éxodo difuso quizás sin regreso
Quizás sin salida
Yacen atrás decibeles extraños q expropian mis ganas
Que atraviesan lacerantes los días florecer
Los días de vivir
Los días de morir
Como aconteciendo a propósito
La segunda venida del cielo
Parcamente desorbité mis manos
Preguntándole al odio dónde está el amor
Me volví contra cuerdas para intentar responder
Me volví contra el odio para encontrar el por qué
Son los cauces de los ríos los que recogieron mis lágrimas
Aquellos que van apilando con gran penuria los deseos contenidos
Son testigos además la montaña andina
El cielo americano
Y los caminos extraños
Aquellos caminos con rumbo hacia los recuerdos
La travesía fue larga y lo perenne no se hacía presente
A pesar de los gritos en lenguaje mutismo
Con desesperación, pasión y ansias
El ande se apoderó del día
Y el día se apoderó de mí
Ande-día-vida/mi vida
Círculo empotrado en días de juventud
Que afloran recuerdos diáfanos
Sencillos
Puros
Me volví contra cuerdas para llorar mi dicha
Por ser disímil en tu regazo
Me volví contra tu aroma
Tus prados y tu gente
Maldiciendo mi bendita suerte de no poseerte
De no sentirte
De no quererte
Porque al tenerte como no te tengo
O al sentirte y quererte como no lo hago
Me perdería en lo absurdo
Y no disfrutaría de tu compañía
De tu aroma
De tus prados y de tu gente
En mis andadas sobre tu lecho
Acorazaste cúbicamente un deseo en vida
Para vender por segunda vez mi alma
Para narrar mi exilio ante mi sueño azul
Ante mi ser ideal
Abandoné la armadura
Las espadas y los escudos carcomidos
Me desnudé en alma y mente ante tus ojos
Ante tus labios y tu cuerpo
Deshojé ansiosamente mis deseos
E intenté cubrir tu rostro con mi aroma
Necesitaba un instante de tu vida
Para transformar mi mundo destruido
Tus ojos me repitieron no te vayas nuevamente
Con palabras que sólo nadie puede comprender
Buscaste refugio en mi lienzo y encontraste monocromía
Buscaste descanso en mi lecho y encontraste agitación
Mis palabras fueron muertas por una decena de caricias
Mis labios se apagaron al compás de tu risa y tu mirar
Me volví contra cuerdas para desear un instante de ti y en ti
Me volví contra tus suspiros que despertaron fluctuaciones en mi ser
Al subyugar la luna sobre lo que existe
Las ánimas volvían a las calles
Y los vivos parpadeaban las esquinas
En busca de un pecado
O un simple por qué
Medité el recuerdo de la luna y retomé el corcel de fuego
Resquebrajando allá en la cima
Los deseos estampados
Por un errante y su sueño intermitente
Se marcaron en el cielo los suspiros anhelados
Susurraron las estrellas efímeramente nuestras almas
Las palabras no bastaban
Nuestros ecos no dormían
Ni perecían
Y me volví contra cuerdas para maldecir lo imperenne
Me volví contra mi propia vida
Para dar gracias al destino
Por brindarme un momento de todo y nada
Y por necesitar de ti y nadie a la vez
Quizás deambule por la vida buscando un poco de felicidad
Me alimentaré de pan para calmar el hambre cotidiano
Me alimentaré de ti para calmar el hambre de vivir
Y sosegar mis deseos de no poder estas un instante junto a ti



"Mis palabras fueron muertas por una decena de caricias" (...)
"Me alimentaré de ti para calmar el hambre de vivir"
ME PARECEN LOS VERSOS MÁS CHÉVERES. VERTIGINOSO Y MELANCÓLICO, BACÁN.